Cuando estaba en 8º básico en el colegio San Ignacio de Loyola de Valparaíso allá por al año 94, tuve la grata oportunidad de ser parte de un grupo misionero del Padre Hurtado, que consisitía en estudiar su vida y obra para luego presentarlo a otros colegios de la zona.

En aquella ocasión, recuerdo haber utilizado para el estudio, una serie de cómics que mostraban al Padre Hurtado desde su nacimiento hasta su muerte. Estos fascículos eran tan didácticos, dados sus textos y dibujos, que comprender las fechas e hitos más importantes fue sencillo.

En estos días, cercanos a tan importante fecha, como lo es la consagración del Padre Hurtado como santo, cuán importante se torna conocer a fondo los hechos que hicieron de Alberto un hombre santo y no polemizar sobre quien debe cantar su himno en Roma (Leer polémica)

Tener la oportunidad de leer estos comics, podrían por ejemplo, dar a entender a los socios del hogar de Cristo que piensan en retirarse, que esta obra no es capricho, no es orgullo, ni tampoco hacer más cerca el cielo para quienes aportan… es caridad, es comprender la realidad de esos “Jesús de las calles” y querer dar una mano.

Por lo tanto, ¿¿son los pobres quienes deben pagar el costo de un error para cantar un himno??? La respuesta, búsquenla en los comics, o en su propio corazón.

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