Cuánto los necestio.
Cómo silenciosamente a cada paso que hago, completan espacios en mi corazón. Son todo lo que tengo, son lo que me dio Dios.
Son pan y agua, abrigo y seguridad.
Son caricias y alegrías, son sueños hechos realidad.
Son mi familia, y eso basta.
Yo soy así, porque ellos también son así.
Y así es mi vida, por así son sus vidas, la mía ligada a ellas, y ellas ligadas a la mía.
Somos una familia, más que sangre, más que carne, es espíritu en uno solo.
El dolor de la ausencia, y la tristeza de la decepción, se sienten más cuando toca una extremidad de mi famlia.
Mis ojos y mis oídos, mi boca y mis manos sienten desde un principio por y para ellos.
Son mi todo y sin ellos, son mi nada.
Soy feliz con ellos, soy feliz sin ellos, pero como sin ellos no vivo, no vivo feliz sin ellos.
Cuánto los necesito, y cuánto necesito necesitarlos… y aunque esto no dure por siempre, deseo por siempre creer que con ellos me crié…
Gracias Dios, gracias.

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