O'Reilly responde, y cuestiona el seudo-periodismo de bloggeros
May.31, 2006 en
Social Media
Solo faltaba en el ring, el capitán del equipo. Durante varios días (todo en menos de una semana!!!), la blogósfera se sacudió en dos bandos con respecto a la carta Cease and Desist (Cese y desista), del uso de Web 2.0 en una conferencia irlandesa organizada por una organización sin fines de lucro.
Se dijo de todo, e incluso se cayó en la ofensa de la imágen de O’Reilly y otros hacían llamados a boicotear el uso de Web 2.0. El punto es que el fundador de O’Reilly, el mismísimo Tim, respondió la avalancha de dimes y diretes con respecto a la legalidad y ética de uso de la marca Web 2.0 en eventos.
Dentro de sus propios descargos, Tim destaca varias cosas:
- La legitimidad de protección de marca, cuyo valor aumentó después del uso que ellos mismos iniciaron.
- El error de enviar una carta en supuestos “firmes y duros términos” (todas las cartas de tipo legales son así), cuyo mensaje solo desbarató los ánimos para quienes el término Web 2.0 posee mucho significado.
- ¿Fue correcta la publicación en su blog de la carta C&D que recibió Tom como forma de denuncia? ¿Estaba consciente del daño comunicacional que provocaría? ¿Debería haberse comunicado con Tim en primera instancia?
Por mi parte, llego a varias conclusiones:
- En materia comunicacional, este tema definitivamente se convertirá en un clásico porque toca varios aspectos de importancia: la disyuntiva legal sobre el uso y apropiación de conceptos de uso general o marcas genéricas y la velocidad e impacto con el cual se registran hechos de importancia en el mundo. Es increíble la covertura que tuvo este caso, las fuertes implicancias para sus protagonistas (es muy posible que asista menor público a la Web 2.0 Conference de este año) y las resoluciones tomadas en tan poco tiempo: insisto todo en menos de una semana!
- ¿Cuál es la validez informativa de un bloggero ordinario? Como el mismo Tim señala, muchos de los comentarios se encargaron sólo de basurear el nombre de Tim y de la misma marca O’Reilly. Asimismo, muchos blogs que abordaron la noticia, hicieron hincapié en la “desfachatez” de O’Reilly para hacer negocios con algo que les pertenece a todos… sin embargo, Tim no pudo nunca defenderse, y solo hoy martes lo hizo. En ese sentido, pienso que este caso, deja una ingrata sensación, acerca de muchos bloggers que sin investigar o ir más allá de la noticia de primera mano, vuelcan su ira sin tener todos los argumentos valederos. Esta larga cola, democrática por cierto, tiene todo el derecho de hacer valer su libertad comunicacional, pero hacer de esta misma ley y derecho, lo único que hace es repensar la forma y posición con el cual leemos la blogósfera. En este sentido, el periodismo profesional no tiene contendores frente al ciudadano reportero que busca hacer más ruido que informar lo que realmente sucede.
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