El 27 de Junio me tocó presentar por fin, el nuevo Sitio Web del CAA de Ingenieria Comercial de la U. Santa María en Valpo (ICOM-USM), y la sensación de “por fin terminé” me la tuve que tragar, porque veo que falta mucho por hacer.

Después de casi un mes y medio de desarrollo, me pongo a pensar que fue lo que obtuve como experiencia, y sin dudarlo el aspecto más importante fue la relación y comunicación entre el oferente (yo) y el demandante (el CAA). En base a mi experiencia trabajando con sitios web, y a la serie de talleres del mismo tema que había realizado en años anteriores, presenté una propuesta utilizando como herramienta una plataforma CMS, que me posibilitaba incluir características de lo que hoy se conoce como Web2.0. Esta incluía un blog, foro, galerías de fotos con suscripción (basada en Flickr), entre otros aspectos. Junto a ello, me basé obviamente en lo que ellos querían cuya fuente era lo que habían apreciado en la Web del año anterior.

Esta vez como nunca, me tocó lidiar con ese cliente difícil, quisquilloso, tincado, y un poquito inexperto en diferenciar lo que deseaba con lo que en verdad necesitaba como solución.

El nuevo Website, pretende lograr una comunicación más cercana con los alumnos, por medio de la publicación de noticias, anuncios, eventos, reportajes, entre otros, pero con una interfaz simple de modo que cualquier interesado pueda aportar a los contenidos. Una Web viva, que refleje la opinión de los que opinan, los puntos de vista de los que a menudo no pueden asistir a asambleas, obtener retroalimentación ante situaciones de conflicto (como el pasado paro universitario), entre otros.

Ahora, como desarrollador, puse estos objetivos en mente a la hora de diseñar el sitio, y como siempre, una vez terminado el esqueleto, viene la piel… o sea el diseño.

Mi sorpresa y molestia inicial comienza cuando la contraparte, el cliente, tiende a una postura más visual, más diseño… “que este azul no, mejor el azul de la página antigua”, “que las fotos en sepia no, mejor a color”, “que ese verde para los bloques no, mejor otro color”, “que la misión se vea como dentro de un cuadro como si estuviera colgando”, “que tal link se vea como en rojo”… todas opiniones válidas y respetables, pero… esperaba comentarios del esqueleto!!!! como por ejemplo, como hacer más fácil el registro de alumnos, como obtener más información de ellos, etc… es decir, discutir los temas de fondo, y no tanto el maquillaje, ya que como muchos sabemos, el diseño logra cautivar inicialmente al usuario, pero son los contenidos quienes logran la fidelidad (actualmente leo como 40 blogs desde bloglines y ni siquiera recuerdo como era el diseño original de cada uno de ellos).

Entonces, la batalla campal radicaba en lo que el cliente quería, contra lo que yo creía que era lo que en realidad necesitaba… a veces confundido con lo que YO quería.

Un día antes de la presentación, me llama el cliente y antes que todo me hace llegar sus agradecimientos porque consciente de las diferencias entre ambos, los dos pusimos mucho esfuerzo. Ahí, como que me pegó el rayó de la cordura, y medité acerca de cómo será cuando los clientes no dan ese gesto de agradecimiento y mantienen esa tensión con el desarrollador haciendo que éste haga su trabajo con la idea de terminar lo antes posible ese “cacho”.

La paciencia, el respeto por otras posturas, ponerse en el lugar del otro, comprender que no todos leen 40 mil blogs de tecnología y han hecho páginas web, o simplemente darse cuenta que cuando tu experiencia no logra influenciar al cliente, es porque no se ve fácilmente aplicada en la práctica.

Así que de aquí pa’lante, a ser más open mind y paciente con los clientes difíciles… bienvenidos!

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